Y, ¿si dejamos de un lado el egoísmo?

Cuando comencé a pensar en este proyecto, créanme que un millón y medio de cosas pasaban por mi cabeza... y aún siguen pasando.


Sin embargo concluí algo, de lo cual no creo estar equivocado, es con respecto al egoísmo.

He notado que muchos ministerios juveniles, con sus respectivos líderes, de sus respectivas iglesias, han venido reproduciendo un modelo que en términos generales, considero que nos ha significado pérdida de terreno en la cultura que nos rodea, específicamente con los jóvenes.

Me ha dolido e indignado hasta cierto punto, algunas insinuaciones de parte de 'cristianos' hacia otros cristianos, invitándolos a que se trasladen a 'sus iglesias', lo curioso de estos 'cristianos', es que a las iglesias que les insinuan que se muevan, muchas de ellas no reflejan un crecimiento numérico; bueno, son puras conjeturas mías. Pero sin ir lejos, me parece poco, por no decir, nada ético, este tipo de insinuaciones, como sí cada persona no fuera capaz de decidir dónde estar, y mas aún, como si Dios no tuviera nada que ver en las decisiones de las mismas.

Quizá soy muy rígido en esto, no lo sé, pero creo que este tipo de actitudes son las que no permiten al Reino crecer. Cada quien quiere en su iglesia a todo su vecindario, familia, compañeros de estudio y trabajo, y quisiera a todo el mundo metido en su iglesia, cosa que no está mal, pero que nos hace olvidar aquello tan preciado: "el libre albedrío".

Es por esta razón (y otras, por supuesto) que r116 ha nacido. Pienso que, uniendo esfuerzos, no de manera egoísta, sino quizá, por el contrario, altruista, podemos generar grandes resultados.

Sueño, y creo que muchos sueñan lo mismo, alcanzar a aquellos jóvenes a los cuáles la Iglesia no está llegando, o si llega, no hace impacto; aquellos jóvenes que la sociedad no quiere, discrimina y rechaza, y que lastimosamente muchas Iglesias, pastores y líderes también discriminan y rechazan.

Si alguien pregunta: ¿y a qué Iglesia irán, en qué Iglesia estarán? yo le respondo, como líderes de jóvenes, tenemos que esmerarnos en ampliar el menú, y si a alguien no satisface lo que yo le ofrezco, entonces habrán otras opciones en el menú: lo importante es que se alimente, sanamente por supuesto; y cuando esta persona, este jóven, haya decidido dónde continuar conociendo y experimentando a Jesús, aunque no sea en 'mi iglesia', entonces le felicitaré y le diré: Somos hijos del mismo Padre, este es el mismo Reino.

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