De nuevo

Desde febrero no había agregado entrada alguna al blog, es tiempo de hacerlo.


Si bien desde febrero no publicaba nada, no significa que no haya estado pensando, meditando, imaginando y dedicándole tiempo y recursos a este proyecto, sino mas bien creo que es ahora cuando tiene que ir dándose a conocer.

Sé que habemos muchas personas que nos sentimos incómodas en las iglesias, y no por que estemos pecando o porque seamos rebeldes, sino porque en nuestro idealismo, es menester repensar y reestructurar la iglesia, ya no digamos el ministerio a los jóvenes.

Pero no hay que ir tan lejos, quedémonos en el ministerio a los jóvenes. Básicamente, en las últimas semanas he estado pensando en tres fundamentos para el desarrollo normal de un ministerio a la juventud dentro de la iglesia (fuera de la iglesia será otro tema):
  1. Que la dirigencia eclesiástica conozca, entienda y asimile la razón de ser y los propósitos del ministerio a los jóvenes. De igual manera, la dirigencia debe transmitir esta comprensión al resto de la congregación.
  2. Permitir el desarrollo de un ambiente en el que el jóven pueda ser él mismo.
  3. Permitir la reestructuración en las actividades juveniles (incluyendo el 'culto') en función de sus necesidades; por supuesto, todo con propósito.
Esto no es la panacea a los problemas relacionados con el ministerio a los jóvenes, pero seamos honestos, aunque a algunos, sino es que a muchos líderes y pastores, esto les suene a buenas ideas solamente, estoy convencido de dos cosas: la primera, que mientras se siga haciendo lo mismo, -siendo optimista- se seguirán obteniendo los mismos resultados -si no es que peores-; la segunda, que algo siempre ha sido, es y seguirá siendo mejor que nada.

Hasta la próxima.

0 comentarios: